
El hombre se inclinaba , desde lo alto , como si una fuerza inexorable,
lo empujara hacia la mujer; ella por su parte tenia la cabeza echada hacia atrás ,
como en un desvanecimiento, abandonándose hacia la fuerza de gravedad.
Los labios resaltaban sobre la palidez de la piel ruborizada.
No obstante , lo mas bello de todo , es que el fondo rutilante
había dejado de parecer algo ajeno al hombre y la mujer,
es como si se tratara de una cálida y densa bruma que
su amor hacia visible y que convertía en oro el mundo que los rodeaba.
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