viernes, 13 de noviembre de 2009


Me llena de impotencia y dolor escuchar frases que se repiten. Que algunas de las cosas que me llenan de ilusiones sean las mismas que me desalientan. Que una persona pueda seguirme causando rechazo y amor al mismo tiempo. Que pueda seguir amando y odiando con similar intensidad a la misma persona.

jueves, 23 de julio de 2009


Algún día me verás de otro modo. Te girarás y dirás que no me quisiste, y yo pensaré que el mundo a veces es injusto e ingrato, Luego mirarás lo que te queda entre las manos. Las cicatrices. Los calendarios. Los acuses de recibo de tantas cosas que nunca llegaron, y las canciones que hablaban de alguien llamado tú y yo.

sábado, 18 de julio de 2009


Quiero dejar de ser la mujer que tuvo un pasado oscuro, quiero ser la del futuro prometedor, la que sonría sin tener que esforzarse, que no está bien porque toma antidepresivos. Necesito saber, necesito tener garantías de que en algún momento voy a ser feliz con continuidad; que mis desvariaciones van a acabar en algún momento, en algún futuro cercano. Quiero dejar de ser inconstante y absurda y quiero por fin poder tomar una decisión que dure más de cinco minutos. Quiero ser fuerte. Quiero tantas cosas… y aquello es un signo de fortaleza, de crecimiento. Antes no quería nada, no quería, no. era la negación en persona, era la nada misma: nada de comida, nada de deseos, nada de nada. Solo la acuciante necesidad de dejar de existir, de ser nada.
Cuando volvemos al pasado, cuando sobrevolamos las penas es importante tener una referencia de realidad. A mí, esa referencia no me está funcionando, a ratos la pierdo y me pierdo. En mi caso, no estoy sobrevolando las penas: estoy penetrándolas con fuerza (o ellas a mí, en todo caso), inspeccionando cada una de ellas, revisando los ecos archivados, recordándolos, escuchándolos una vez más. Cada eco desintegra algo de mi entereza, de aquella que supe construir estos años; cada línea de este texto, que pretendía fortalecerme, está haciendo más y más vulnerable a las haches, a los ataques desprevenidos del pasado. Muchas veces tengo miedo de hundirme en una dimensión desconocida, aquella entre lo absurdo y lo real, entre mi libro y mi vida. Es un tema que me ocupó varias sesiones con mi psicólogo. Suelo perderme, suelo no tener referencias. No sé si soy Abzurdah o Cielo, no sé qué me pasa, qué día es ni dónde estoy. El proceso de escritura nos aísla: debemos concentrarnos y “vivir” en un mundo diferente del resto. Entramos en contacto, en mi caso, con personajes del pasado, con vivencias, recuerdos, archivos en la mente y nos olvidamos de qué día es o sobre qué estamos escribiendo.
Me llena de impotencia y dolor escuchar frases que se repiten. Que algunas de las cosas que me llenan de ilusiones sean las mismas que me desalientan. Que una persona pueda seguirme causando rechazo y amor al mismo tiempo. Que pueda seguir amando y odiando con similar intensidad a la misma persona.

La gente me da miedo: no quiero contar porque sé que no van a entender. Sé que no puedo escribir todo lo que me pasa porque no hay palabras existentes para describirlo. Nadie va a entender jamás lo que me pasó. Ojalá tuviese videos, ojalá pudiese entregar a cada persona que entra en mi vida un disco con mis datos. Ojalá, así nadie se decepcionaría, así nadie crearía demasiadas expectativas conmigo. No, no soy brillante ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco y de lo poco que soy poco entiendo.(...)De muchas cosas jamás me recuperaré, otras tantas las olvidaré con el tiempo. Cada una de ellas me ha dejado una marca. Él me pide que use cicatrizante para sacarme las marcas en los brazos: yo quiero que esas marcas se queden. Las ciento un marcas de mis brazos, los miles de dolores que me trajeron sangre: no voy a olvidarlos. No quiero que las marcas se vayan. Se irán sí con el tiempo, sí con la desmemoria, si con el aprendizaje. No las voy a eliminar, se irán de a poco, a su debido tiempo.

Mi error fue ese: creer que las cosas eran perfectas. Siempre tuve por seguro que mi familia era la familia perfecta, que mis padres eran los mejores, los más dedicados; que mi hermano y yo éramos perfectos. Nada más lejos de la realidad,

El papel es prudente.El papel no te es infiel,no te caga,te deja ser.No te pone cara de circunstancia aunque le estés contando que tienes morbo con las ratas egipcias o que te excita ver cómo los murciélagos duermen en el taparollo de tu ventana.Quizá por eso no tenía amigas,porque mientras las otras chicas se contaban sus historias entre ellas,yo reproducía la mía,con exactitud en mi cuaderno;y mientras la memoria de un ser humano puede fallar,las letras impresas son imborrables.Supongo que por eso siempre me aislé y nunca tuve la necesidad de comunicarme,porque ya lo estaba haciendo de otro modo.Escribir era también comunicar,aunque mis escritos siempre terminaban escondidos y sin participarle al mundo mi dolor,mi felicidad o mi desconformidad."

Cuando sientas que la noche te atrapa en su inmensa obscuridad y que de ella ya no puedes escapar... Puedes contar conmigo.

Cuando pienses que nadie en este mundo te comprende y ni siquiera se preocupan si tu corazón sigue latente... Puedes contar conmigo.

Cuando estés tan deprimido por razones de la vida y te sientas de ella cada día mas aburrida... Puedes contar conmigo.

Cuando ya no te importe viajar en los sueños por que tu alma ha perdido poco a poco el anhelo... Puedes contar conmigo.

Y aun cuando a mi también todo esto me atormente fingiré que nunca lo he vivido... Para que confíes en mi y puedas contar conmigo.