Se acabó. Se había acabo (y a decir verdad, aquí empieza la verdadera historia). Voy a hacer mis esfuerzos más calificados para intentar describir lo que sentía en ese momento. Una parte de mí, la más caprichosa, pensaba que haberlo dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre. En cambio, mi parte más racional sabía que lo había dejado por miedo a que él me dejara en primer lugar.
Sí, creía que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar se sintetizaba en una frase: "necesito morirme". Claro, eran sólo fantasías. Era mi "primera desilusión amorosa", como decía la gente en general. En lo profundo tenía la convicción de que no era simplemente una chica que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, semanas o años. Sabía que él había marcado mi vida para siempre.
jueves, 21 de febrero de 2008
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