
No soy normal. No soy una mujer a quien las cosas le fueron difíciles en la vida: nunca me tocó sufrir dificultades de dinero, ni divorcios de padres, ni problemas escolares, digamos que siempre tuve una vida lo suficientemente calma como para aburrirme hasta límites insospechados. Lo cual no quiere decir que haya tenido una vida perfecta. Muy por el contrario: creo que tanto aburrimiento y tanto "no pasa naranja" me llevaron a angustiarme por la nada misma. Bueno, tendría que tener un par de charlas más con Juan Pablo, mi psicoanalista, que es quien verdaderamente sabe de qué color es el repollo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario