Se acabó. Se había acabo (y a decir verdad, aquí empieza la verdadera historia). Voy a hacer mis esfuerzos más calificados para intentar describir lo que sentía en ese momento. Una parte de mí, la más caprichosa, pensaba que haberlo dejado estaba bien, porque merecía más atención de parte de un hombre. En cambio, mi parte más racional sabía que lo había dejado por miedo a que él me dejara en primer lugar.
Sí, creía que necesitaba algo más de un hombre, pero todo lo que podía pensar se sintetizaba en una frase: "necesito morirme". Claro, eran sólo fantasías. Era mi "primera desilusión amorosa", como decía la gente en general. En lo profundo tenía la convicción de que no era simplemente una chica que dejaba a su primer novio e iba a superarlo en cinco o seis días, semanas o años. Sabía que él había marcado mi vida para siempre.
jueves, 21 de febrero de 2008
miércoles, 20 de febrero de 2008

No soy normal. No soy una mujer a quien las cosas le fueron difíciles en la vida: nunca me tocó sufrir dificultades de dinero, ni divorcios de padres, ni problemas escolares, digamos que siempre tuve una vida lo suficientemente calma como para aburrirme hasta límites insospechados. Lo cual no quiere decir que haya tenido una vida perfecta. Muy por el contrario: creo que tanto aburrimiento y tanto "no pasa naranja" me llevaron a angustiarme por la nada misma. Bueno, tendría que tener un par de charlas más con Juan Pablo, mi psicoanalista, que es quien verdaderamente sabe de qué color es el repollo.
lunes, 18 de febrero de 2008
Abzurdha...

Me lastimaba para despues besar mis heridas... Me usaba y me arrojaba a la basura, me manipulaba, fui una idiota sin carácter, ciega y enferma con ese amor que me traspasaba como un sable....
Mi subjetividad y mi imaginación habían hecho un pacto para volverme completamente loca. Necesitaba verlo otra vez, pero como una droga: por el momento estaba satisfecha, no queria pedir más, no queria tener una sobredosís. Necesito, me da. Necesito, no esta. Eso eres : una droga. Me da lo que necesito, un llamado, un mensaje de texto, unas palabras sin sentido. ¿Lo que necesito? Me da lo que quiere darme, sabiendo que voy a aceptar cualquier limosna que venga del rey que le hice creer que es. Y entonces desaparece, y lo necesito, y lo necesito y no está, y no vuelve. Necesito y la abstinencia otra vez...una mentira aun mas cruel.
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